Os quería comentar una historia que hace poco me contó mi prima y me sorprendió tanto que no he dejado de pensar al respecto: el valor agregado.
Todo comienza con su constante lucha con sus hijos para ir al peluquero, especialmente con los dos más pequeños. Era un verdadero calvario evitar el llanto y convencerlos de sentarse 20 minutos en la silla, que confiaran en el peluquero y que supieran que el ruido de la maquina eléctrica no era nada por lo cual alarmarse.
Todo parecía tan complicado hasta que un cierto día… descubrió una peluquería en la cual tenían en cada silla una TV y una consola con divertidos videojuegos para niños. El lugar está pintado de colores alegres y al finalizar el corte, se les regalan un globo y un caramelo. Nada podría ser mejor!
Ese día no solamente se acabaron los problemas sino que ahora, sus hijos apenas esperan que les crezca un poco el pelo para pedir que les lleve a la peluquería con videojuegos. Todo gracias a gente que sabe que el valor agregado hace su negocio más rentable.
Quizás sea un ejemplo muy sencillo pero estoy seguro que ilustra de forma práctica la enorme diferencia que el valor agregado puede representar para vuestro negocio. De hecho, es este factor el que puede hacer la diferencia entre tu tienda y la de la esquina o entre tu empresa y la competencia.



